10/9/08

Sinsentido 1


Sus pasos resonaban en mi mente desgarrándome las entrañas al compás de una canción de Damien Rice que jamás he podido volver a escuchar. Sus palabras, las mil y una excusas que se había inventado para un día más dejarme sola ante la profundidad de la noche, se clavaban levemente en mi espalda sin darme tiempo a reaccionar. A defenderme.

Esparcidos por el suelo, los restos de la poca dignidad que hasta entonces me quedaba. En la cama, cientos de besos que me habían pedido perdón con lágrimas en las comisuras y, bajo las sábanas, toda la pesada cobardía con la que ya ni el mismo colchón podía.

Ya no me quedaba nada. Se había llevado todas y cada una de las sonrisas que con tanto mimo había construido durante años para nosotros dos. Me abandonaba sin enseñarme a construir unas nuevas con las que dar la bienvenidas a los días, con las que persignarme cada noche, agradecida. Se lo había llevado todo. Todo lo mejor de mi que hasta el momento, estoy segura de que existía. Me había dejado vacía.

Cerré los ojos muy despacito e intenté inhalar todo el aire de la habitación que todavía olía a tabaco. Traté de acercar un cigarrillo con la mirada pero recordé que ya no fumaba; en realidad, nunca lo había hecho pero el olor a tabaco me tranquilizaba, me hacía sentir bien. Las heridas cicatrizaban por un instante si su olor me desnudaba nuevamente con la calma con la que siempre lo hacía. Lo hacía. Lo hacía.

De pronto, al mirar al techo y verme reflejada en un espejo que no existía pero que yo ya había aprendido a inventarme para las ocasiones especiales (como sin duda lo era aquella), al verme, me di pena. Sentí ganas de llorar por la imagen que yo misma me estaba dando, cuando ni era capaz de ver con mis propios ojos. Ni de sentir con mis propios sentidos. Y así permanecí, inerte, deseando dejar de ser persona, humana, mujer, novia, amante o amiga, al aire libre o a escondidas. Deseando dejar de respirar, sin darme cuenta, sin que los demás se diesen cuenta.

...

Y así permanece 2 años después. Y todos la buscan; algunas mañanas se deja ver por el parque con los mismos vaqueros oscuros que llevaba aquel día. Pero nadie la encuentra. Por las noches, nuevamente, todos la buscan mas nadie la ve y, si lo hacen, estoy segura de que ya no es ella sino un vago reflejo de lo que fue pero para entonces, reflejo al que habrá que volver a enseñar a Sonreír. Y a Vivir.

Pd.- Si alguien la ve, díganle que por favor sonría. No puede ser que anochezca a las 20h, cuando ni siquiera el sol duerme. Cuando ni siquiera la luna se ha levantado. No puede ser.


--BCÁ--

1 comentario:

vaderetrocordero dijo...

Ella se dará cuenta dentro de unos años de que en realidad lo que le gustaba de él es lo que en él había puesto de ella. Y empezará a sonreir