21/8/08

Que tu me das y yo te doy

Y mientras espero nuevos sentimientos que "el otro lado de la esquina" traiga consigo a mi vida...






Duérmete;
duérmete niña sobre mi pecho.
Ese que desnudas con tu mirada,
con el alma.
Duérmete,
duérmete niña y permanece inerte
a todos los males que nos sobrevengan mañana.
Sutura con tu boca todos las cicatrices que tu ausencia
deja en mi vida.
Navega con tu lengua por cada escondite de mi cuerpo,
haz que ella misma adivine mis puntos débiles
para que después pasen a ser también tus puntos débiles;
hazme tuyo y más tarde,
más tarde duérmete, niña.
(Quiero soñar una noche más
con todo eso que escondes bajo tus sutiles párpados
de princesa efímera).
Fusiona nuestros cuerpos y hazme perder
la cordura, la compostura;
déjame sin aliento
sobre esta cama que antes de tu llegada
permanece siempre tan fría.
Y después duérmete niña,
duérmete sobre mi razón perdida,
hazme una vez más tuyo,
traduzcamos nuestros sueños
a un idioma que sólo conozcamos los dos;
y tatuémonos los puntos cardinales
en nuestros cuerpos
para que cuando nuestras vidas agonicen
podamos encontrarnos
y de nuevo,
ahogarnos bajo toda esta pasión,
que tú me das,
que yo te doy.
Duérmete niña;
duérmete sobre mi pecho
que esta noche vuelve a ser
también tu pecho.
Duérmete niña,
duérmete
y después vete...
Vete sin pedir explicación.


--BCÁ--

2 comentarios:

vaderetrocordero dijo...

Benditos años inocentes, quién los pillara. Yo ya le veo las orejas al lobo de no fiarse de nadie.

BCÁ dijo...

Pues si, bendita inocencia y benditas locuras de la inocencia que por momentos nos llegan a hacer tan tan Felices...